Nacida probablemente en Nápoles, aunque sus orígenes se remontan a griegos o árabes, la pizza, el más difundido de los platos italianos, es una pasión en los cuatro puntos cardinales, de Italia a Estados Unidos, de Argentina a Australia, Rusia o Japón.
Hay quien asegura que su nombre viene del griego “pitta”, que significa ‘pan aplastado’... Otros dicen que habría sido traída a Nápoles por los árabes. Los napolitanos no quieren escuchar nada de eso. Para ellos la pizza es napolitana y basta.
Y para demostrarlo presentan las pruebas que dicen haber descubierto algunos arqueólogos en Pompeya, la ciudad romana que quedó sepultada por la erupción del Vesubio en el 79 d.C. Y que fue por eso descubierta casi intacta en el siglo XVI. Allí, el arqueólogo Amedeo Maiuri, dice haber encontrado una estatuilla que representa un “pizzaiolo”, que en italiano significa el que hace la pizza con las propias manos. Otros arqueólogos sostienen que algunas fondas encontradas casi intactas en una calle de Pompeya eran, nada más y nada menos, que verdaderas pizzerías.
Los antiguos usaban este redondel de masa de pan como un plato donde apoyaban todo lo que comían. Curiosamente, la palabra pizza, según algunos diccionarios, podría provenir de la palabra alemana antigua “bizzopizzo” que significaba “pedazo de pan”. Al parecer en el siglo XII, “pizzo” que era masculino pasó a ser femenino, “pizza”, queriendo significar un “pedazo de pan redondo y tierno”.
Pero desde entonces ha pasado mucha agua bajo el puente y la pizza sufrió muchas transformaciones. Primero, nada con la llegada del “pomo de oro” (pomodoro), es decir el tomate de América, después de la llegada de Cristóbal Colón. La primera noticia de una “pomarola”, es decir, salsa de tomate como condimento de la pizza, es según algunos, de 1733.
Después apareció la “mozzarella”, en algunos países de América Latina.
Aseguran los “pizzólogos” que la primera pizzería de Nueva York se abrió en 1895. Algunos años después tal vez se inauguró la primera en Buenos Aires, con las oleadas de inmigrantes italianos que poblaron el barrio porteño de La Boca.
Las diferencias entre las pizzas de los Estados Unidos, Argentina e Italia, sólo por nombrar algunas, radican no sólo en los preparados que se le colocan encima sino y fundamentalmente en la masa.
Para que te luzcas
Aquí te apuntamos ingredientes y paso a paso de una pizza básica para que este fin de semana la disfrutes, con amigos, en tu casa.
Lo que lleva. Levadura, 50 grs; agua tibia, 1/2 taza; azúcar, 1 cdita; harina, 1/2 kilo y 1 cda.; sal, 1 cdita; aceite, 2 cdas; leche tibia, cant. nec.
Cómo se hace. Disolvé la levadura en el agua tibia junto con el azúcar y la cda. de harina. Batí hasta que se formen globitos. Tapá flojamente y dejá en sitio tibio hasta que fermente. Colocá la harina sobre la mesa y hacé un hueco en el centro. Poné allí la “esponja de levadura”, la sal y el aceite. Uní los ingredientes agregando de a poco leche tibia, hasta formar una masa tierna, que apenas se pegotee.
Levantá la masa en alto y estrellala varias veces sobre la mesa, a fin de airearla y darle elasticidad. Agregá apenitas harina para que no se pegue, ponela en un bol, tapala flojamente y dejala en sitio tibio hasta que duplique el volumen. Cocinálas en horno bien caliente hasta que la superficie se note sequita.
Para tu biblioteca
Mañana, gratis con tu ejemplar de Los Andes, el tomo 1 y las tapas de “El Gran Libro de las Pizzas”.
El resto de las entregas se podrán conseguir de forma opcional todos los lunes con el cupón del diario + $ 9.90. Por lo tanto, la segunda entrega sale este lunes 9 de julio.