No sólo es una taza y agua: hay mucho más en torno a esta milenaria infusión que vale desentrañar. Aquí, recetas y secretos.
“Chado”, o “Cha No Yu”, en Japón; “Gongfu”, en Taiwán; “Royal”, en Francia. La lista de ceremonias de té se extiende en tanto existen países que tienen una tradición, y un rito, con esta bebida.
Las características que cada lugar aplica a su ritual también varían considerablemente: en Washington, fiel al estilo de la etiqueta americana, el té se sirve en mesa, tipo “Banquete”, o la gente lo bebe de pie y con una sola mesa de apoyo. En París, y otras regiones francesas, el servicio incluye una copa de espumante con piezas de repostería a base de cremas; contrario al caso de Inglaterra, en el que el té se acompaña con pastelería seca, de harinas, fundamentalmente.
Hablar de té no es una tarea sencilla. Desde su origen -disputado entre chinos e hindúes-, sus variedades, su degustación, y hasta el protocolo que exige su servicio son temas que actualmente están desarrollados por especialistas que llevan años investigando el producto, su historia, propiedades y beneficios.
Mery Kramer, considerada una experta en la materia, es ‘tea designer’; y junto a su marido, creó Teeson: una empresa propia dedicada a la comercialización de tés, y al desarrollo de blends propios y para terceros.
Así es claro que la relación de Mery con este producto y la pasión que le imprime a su trabajo. Invitada por Tea&Company, la especialista estuvo en Mendoza para dictar una clase magistral de té y compartir conceptos y tips para disfrutar mejor los tés y tisanas.
- Como el vino, el té se degusta y también sigue una serie de pasos para hacerlo. ¿Cuáles son esos pasos para su degustación?
- Primero hay que hacer una observación y tacto de las hebras secas. Luego, hay que realizar lo mismo pero con las hebras humedecidas. Para esto es necesario contar con una agua baja en sales y antes de su punto de ebullición para sumergir las hebras; pasado un tiempo correspondiente a cada tipo de té, hay que retirarlas y verlas y olerlas.
Igual que con las hebras, el licor (líquido de té) tiene los mismos requerimientos. Además, hay que moverlo en la boca y escupirlo, (si se está catando) o beberlo (si se está degustando). Sólo a los tés negros se les agrega un chorrito de leche para evaluar el brillo, una vez que ya se analizó su transparencia.
Como el vino, el olor, el color, el brillo y la textura son los puntos básicos para su degustación.
-¿Cuáles son los tips para preparar un buen té en casa o para invitados?
-Para los denominados tés no oxidados, como es el caso del Blanco, Amarillo y verde, la temperatura del agua debe rondar los 70 grados. Para el resto de variedades, entre 80 y 92 grados aproximadamente es lo ideal.
Por otro lado, siempre aconsejo beber el té sin leche, aunque los tés negros permiten su acompañamiento. No ocurre lo mismo con los verdes o los rooibos (tisana sudafricana). ¿Edulcorante? En ningún caso porque tapa el sabor auténtico. Si el producto es de calidad, hay que probarlo primero y luego evaluar si es necesario endulzarlo (preferentemente con azúcar rubia). Una cucharadita de miel es muy buena opción; es una costumbre de los marroquíes que podemos adoptar.
-Te has referido a los distintos tipos de tés: Rooibos, Negro, Rojo, etc. ¿Cuáles son los beneficios para la salud y las propiedades de cada uno?
-El Rooibos es naturalmente descafeínado y, por lo tanto, relajante. Muy recomendable para niños, embarazadas y personas con problemas de acidez. Colabora con el sistema gastrointestinal (digestivo) y, como contiene una alta proporción de antioxidantes, desintoxica y rejuvenece. Hay más: el Rooibos es anticancerígeno y disminuye riesgos de enfermedades cardíacas. Ideal: 6 tazas de 200 ml por día.
El té Verde (en hebras largas) posee mucha concentración de antioxidantes. Por eso rejuvenece y arrastra las toxinas. Es bajo en cafeína y anticancerígeno. Se recomienda beber sin leche hasta 11 tazas por día.
El té Rojo también aporta lo suyo. Es famoso por colaborar en las dietas para adelgazar (sólo si se trata del té rojo chino de Yunnan Pu-Erh). Puede beberse con un chorrito de leche y es buenísimo como postre.
El té Azul (Oolong) está a mitad de camino entre un té Verde y uno Negro. Oxida mecánicamente mucho menos que un negro. Es ideal para los que gustan del té todo el día hasta la noche, inclusive.
Por último, el té Negro es el té del desayuno, con leche; y el de la tarde con acompañamiento de pastelería. La fusión con frutos o especias queda muy bien.
Tiene mayor concentración de cafeína y es excitante (vasodilatador de los vasos sanguíneos externos) y pungente (astringencia intensa, debido a los taninos. Florencia Da Souza - fdasouza@losandes.com.ar
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