Guía práctica para reconocer la bebida nacional según sus características.
El mundo del vino es siempre seductor, pero para entrar en él hay que tener un mínimo de entrenamiento. El mismo puede llevar mucho tiempo y no es lógico ni recomendable gastar una fortuna comprando vinos Premium para encarar la tarea.
Cuando empezás a probar, si bien no tenés el paladar a punto para disfrutar plenamente de determinados vinos, sí podés empezar a descubrir algunos descriptores característicos de ciertas cepas. Y para esto, no hacen faltan botellas por las que tengas que entregar un riñón.
Aquí van algunos ejemplos.
Vinos blancos
Lo más sencillo es arrancar por los blancos. Al ser menos complejos, te permiten distinguir más fácilmente algunos descriptores.
Sauvignon Blanc: Latitud 33° de Bodegas Chandon ($29) Es un vino que refleja clara y fielmente los descriptores de esta característica cepa. Es comprensible que no identifiques un aroma a grosellas del Tíbet, pero el clásico (aunque por suerte leve) olor a pis de gato que nos da este blanco lo tenés que sacar. Si en alguna reunión notás un dejo a dicha sustancia en tu copa, tenés enfrente un Sauvignon Blanc.
Torrontés: Etchart Privado Torrontés 2010 ($13) Con sólo mencionar esta cepa se nos viene a la mente una zamba. Este vino salteño a la vista es limpio y brillante, con inconfundible aroma floral: un ramo de jazmines, rosas y violetas, al que se le suman frutas tropicales. Al beberlo, tiene un dejo amarguito al final por lo herbáceo, que se equilibra con miel y algo de flores.
Cosecha Tardía: Norton Cosecha Tardía ($23) Si queremos empalagarnos con dulzura, o nos conseguimos una novia pesada o vamos a la góndola de cualquier súper o almacén y compramos este ejemplar elaborado con uvas Chardonnay maduradas por demás. A la vista se muestra amarillo brillante dorado y posee aromas a flores blancas y damascos. Es un vino de cuerpo y sabor bien melosos, ideal para acompañar con queso azul.
Tintos jóvenes
Para aprender de estos tintos perfumados hoy en día hay una gran variedad. Ojo: no olvidar catarlos a la temperatura indicada, ya que calientes nos parecerán una buseca y muy fríos no nos tirarán azahar alguno.
Malbec: Atilio Avena ($22) Una buena opción en este segmento es el Atilio Avena. Con ver el color violáceo e intenso de este vino, podrás entender y gritar a los cuatro vientos que se trata de un vino joven, de cuerpo medio, con aroma y sabor a ciruelas y a moras.
Cabernet Sauvignon: Viñas de Narváez de Casa Boher ($35) Es un gran representante de la cepa por su color rojo violáceo, su aroma a fruta roja y a pimiento, del cual repite el sabor. Directo del Valle de Uco, este mendocino te enseña qué es un Cabernet Sauvignon a un precio que es un regalo.
Syrah: Callia Syrah Reserve ($25) Si buscamos un típico Syrah, es lógico que nuestra memoria nos guíe para San Juan. Este vino viste un color rojo profundo, con vivos reflejos azulados. Huele a ciruelas, higos maduros, tabaco y canela. El Callia es levemente dulce al saborearlo y nos da la posibilidad (a cambio de una módica suma) de aprender de qué hablamos cuando describen esta variedad.
Merlot: Marcus Merlot ($28) Tan patagónico como el cordero, este exitoso tinto de la bodega Humberto Canale tiene las notas de esta cepa a flor de hollejo. Color rojo granate, aroma a frambuesas, cerezas y cassis, en boca es frutado con algo de chocolate y vainillas, clásico del Merlot sureño.
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